sábado, 16 de agosto de 2014

LA MANO EN LA CARTERA

TIGRE cayó en su visita a Bahía Blanca por 2-1. Polémico arbitraje de Andrés Merlos. El Matador tuvo un nivel muy flojo.

El primer penal fue, es esos de los que hay cincuenta por partido, que nadie los cobra, pero fue. El segundo, un invento del árbitro. Luego el juez de línea, levanta la bandera cuando Pablo Vitti (perfectamente habilitado) le cede el balón a Carlos Luna para que la empuje a la red… Off side. Es fácil caer en el consuelo del mamarracho arbitral, es ponerse una venda en los ojos y no ver la triste realidad, lo penoso del juego de nuestro club. Lo de Tigre en el sur de la provincia fue lamentable, una imprecisión tras otra, siempre corriendo de atrás al rival, desperdiciando las pelotas paradas, cortando el juego sólo con infracciones. Un desempeño paupérrimo.

Jugadores faltos de confianza y con un nivel por debajo del esperado. Un DT que juega a la estatua en el banco, que no se le cae una idea, que espera respuestas llevándose el rosario a la boca. Esto se resuelve sabiendo un poco de fútbol, siendo motivador, poniendo a los jugadores en la posición correspondiente, trabajando en la semana. No voy a seguir porque esto ya lo saben todos los hinchas, lo venimos viendo partido a partido, ya no quiero aburrirlos escribiendo siempre lo mismo, tampoco quiero aburrirme yo. Hay situaciones que ya cansan, que desbordan a todos, que no dan para más. A los dirigentes les salió bien, necesitaban un técnico “barato” (porque todavía estaban pagando las liquidaciones de Gorosito y Cagna) que los salve del descenso, cortando clavos, los salvó. Pero las etapas se cumplen, y con el juego visto el semestre pasado, uno podía darse cuenta que muy lejos no íbamos a llegar. Tigre es una institución que ya está para pegar el salto, para lograr cosas importantes, no para pelear descensos. Pero mientras la cabeza de este cuerpo, esté más preocupada por los éxitos políticos o por “festejarle todos los chistes” a su “Mister Chasman”, no vamos a llegar a buen puerto, nos va a tapar el agua.

Lo del Matador en la primera mitad fue para el olvido. En el complemento, con el ingreso de Rincón, se vio una luz de esperanza. Rápido, desbordando, llegando hasta el fondo. El colombiano quiere ganarse la titularidad, algo que no es tan complicado en estos momentos. Veremos como diagrama el equipo el DT para enfrentar a Racing Club por la tercera fecha. Se la tiene que jugar, puede ser su última oportunidad.