lunes, 19 de septiembre de 2016

TRAGAME TIERRA

TIGRE empató como local ante Huracán 1-1. Carlos Luna abrió la cuenta para el Matador mientras que Nervo puso la igualdad en el último segundo.

Esta parda contra el Globo es una derrota por donde se la mire. Sinceramente el punto no sirve para nada. Estamos en el fondo de la tabla mirando como los demás se divierten. Si a esto le sumamos que se vienen dos compromisos complicados en Avellaneda ante Independiente y luego en casa vs Boca Juniors, el panorama no resulta del todo alentador. Sin embargo esto no deja de ser fútbol argentino, donde cualquiera le puede ganar a cualquiera. Asi que hay que tener fe ciega, porque Tigre puede dar el zarpazo en cualquier momento. La siesta no puede durar mucho tiempo más, porque ahí si que se va a complicar todo. Del Matador depende que salga el sol o que sigan los nubarrones. Es primordial ponerse a laburar en la semana, corregir lo que se hizo mal, practicar la definición,  aprender a cerrar los partidos. Lo básico, no se pide nada raro, sólo meterla adentro del arco. Muchas chances tuvo el dueño de casa desde el arranque. Desfilaron Rincón (pegó en el palo), Morales, Janson, Mierez. El único que infló la red con un testazo fue el Chino Carlos Luna, que llegó a los 90 goles con la camiseta del más grande de la Zona Norte. Eso le da la obligación al ídolo de enseñarles a los más chicos como se define en el área rival.  Tigre fue un aluvión en el primer capítulo, generó mucho en ataque y borró del terreno de juego a Huracán. Le falto eso que hace falta para ganar los partido, los goles.

En la segunda mitad todo cambió, TIGRE ya no era el del primer tiempo. La ofensiva comenzó a mermar y el equipo se retrasó demasiado. El conjunto de Eduardo Domínguez con muy poco agarró la pelota y fue para adelante. El Matador se dedicó a reventar la pelota para que la corra Sebastián Rincón que no pegó una. Se iba diluyendo el tiempo cuando Ramón Mierez falló un cabezazo abajo del arco. Cuando los de Troglio comenzaban a saborear la victoria, cuando Abal comenzaba a llevarse el silbato a la boca, apareció Nervo en soledad para estampar el 1-1. Corazones helados por doquier, baldazo de meo de dinosaurio frío, insultos y trompadas al aire, etc, etc, etc y final del partido. No hubo tiempo para más. Tigre pecó por no haber liquidado la historia. Le perdonó la vida a Huracán y lo pagó una fortuna.


Es el momento de apretar los dientes y salir a comerse a todo lo que se venga. No se pueden seguir regalando puntos. VAMOS MATADOR!!!